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Te siento perdido, amor

En estos días lluviosos solo quiero quererte pero la niebla empaña tu deseo de quererme. No entiendo como el tiempo desgasta las vidas y las esperanzas, ni cómo hace para destruir el amor con la ignorancia. A veces el tiempo resta, pudre la ilusión y las raíces, tuerce las circunstancias y vuelve tu talante triste. Te siento perdido, amor no te siento. No encuentro tus miradas ni tus defectos. Solo veo cansancio en tus ojos en tus gestos ¿habré dejado de ser lo que tu amabas? ¿serás ahora la persona que ya no me ama? La poesía es mi único refugio, mi rincón en la sombra la nave que me lleva a otros lugares, ahora. Tu vida está plasmada en la mía, me explota en la cara, dejas de sonreírme por sonreirle al mañana. ¿Qué será de nosotros? Ahora que no somos nada ¿Solo amantes los viernes y desconocidos al alba? ¿Dónde está nuestra esencia? Me juraste que me amabas fe tenía yo en tus palabras, de eso, ya no queda nada. Me traicionan tus sentimient...

Nuestro viaje a Holanda (segunda parte)

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Utrecht superó nuestras expectativas. Las calles estaban llenas de gente. Había miles de establecimientos repartidos por toda la ciudad, solo se veían pequeñas cabezas debajo de tres chaquetones y cuatro pares de guantes. Hay que ir así a la fuerza, o te congelas de pies a cabeza. Pasear por aquella ciudad fue algo único, veíamos canales de agua por todos lados, mientras llovía. Siempre estaba lloviendo. Y los puentes... Puentes por los que pasear y besar, y sentir y mirar hacia abajo. Puentes que cruzan los ríos. Las casas estaban situadas a su alrededor, si el nivel del agua subiese se inundarían. Borja nos enseñó la ciudad, vimos campanarios, iglesias, jardines, tiendas, toda la parte turística de la zona. Más tarde nos encontramos con Joey, nuestro segundo anfitrión allí en Holanda. El momento fue épico. En España saludamos dando dos besos pero allí se dan tres y como ambos sabíamos esa información yo fui a dar tres besos y él dos. Cosas de la vida. Nos dirigimos hacia el famos...

Nuestro viaje a Holanda (primera parte)

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Hola pequeños lectores. Hoy quería escribir algo diferente, y acercarme un poco más a todos los que me leéis. Hoy quiero contaros cómo fue mi experiencia en Holanda. Todo comenzó con la idea de visitar a un familiar que residía en Netherlands desde hacía algunos años aunque pasaron los meses y pensé que esa idea se había esfumado. Pero llegó Navidad y los deseos que dejamos en el árbol  a veces se hacen realidad. Papá Noel o mejor dicho, mi querido novio, me entregó un sobre con dos vuelos dentro, dos pases para nuestro primer viaje juntos. En un mes estaríamos en el avión destino a la ciudad de las bicicletas y el frío. Viajamos con Ryanair, una empresa lowcost europea de aviación con la que puedes volar a cualquier precio. Hay que añadir que los asientos son muy pequeños y no es lo más cómodo del mundo pero permite viajar a cualquier persona independientemente de su poder adquisitivo. El 21 de enero tomamos tierra en el aeropuerto de Eindhoven. Javi y yo, acostumbrados al clim...

Incontrolable

El amor no se busca. Ni se termina de encontrar. Va tan a lo suyo que no es posible atraparlo totalmente. Pero cuando te chocas contra él en la calle por accidente, sabes que no se va a ir. Aunque no esté físicamente. La ilusión se sube por la garganta y quieres gritar. Gritar todo lo que amas la vida. Sin pudor. Cuando estás enamorado te conviertes en amor, desprendes amor y respiras el amor de la otra persona. De repente te cubre una atmósfera de felicidad que no eres capaz de describir. De casualidad encuentras a la persona que te proporciona luz, alegría, suerte, rugidos en las mañanas. Placer, sueños y alma.Y un trozo de ella se quedará enganchada a tus cristales rotos. Se quedará unida a la tuya porque hacer el amor implica unirse. Unirse con todas las consecuencias. Para siempre. Trozos de ti se quedan por el cuerpo de la otra persona, tus palabras se entrelazan con sus oídos, y tus sueños se vuelven sueños compartidos. El amor es algo parecido a la sensación que produce una ...

Los domingos

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Creo que a todos nos pasa en cierta medida. Los domingos son días de reflexión y pasividad. El sentimiento que produce es demasiado extraño como para explicarlo con palabras. El mismo entorno transmite tristeza: los comercios cerrados, las calles desiertas, la televisión en modo relleno. Los adultos solo lo esperan para poder parar de trabajar un momento, como si fuese un suspiro que se escapa sin querer. No les queda otra que aprovecharlo. Pero son días grises aun habiendo sol. Algo por dentro nos lo dice. Marcan el final, y a los seres humanos, no nos gustan los finales, nos dan miedo, nos entristecen. Nos enturbia pensar que ya no recuperarás esa maldita semana nunca más y que el domingo ha vuelto a llegar para gritártelo a la cara. No puedes hacer un plan para volver a las tantas ni puedes ser libre totalmente porque te apresa el día siguiente sin querer.  Y llega. El sol sale por el este, la luna se esconde tras las montañas, y el cielo se tiñe de tonos pasteles. Comienzan nu...

El invierno con amor

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Está llegando el invierno. Se nota en los cristales cuando se empañan, en los pies entumecidos, en el frío que llena el aire. Dejamos atrás el caluroso verano para adentrarnos en la época de los cafés bien calientes y en la que los abrazos están a la orden del día. O no.  El amor te lo da todo pero también te lo quita. De un plumazo. No sabes cómo ha podido ocurrir. Ni siquiera entiendes cómo el amor puede ser lo más frágil dentro del propio amor que sostiene a las personas. Joder. El amor es el sentimiento más fuerte, el que debe arrasar montañas, el que mantiene y agita. Debe poder con todo, en lo bueno y en lo malo. En la pobreza y la riqueza. En la salud y en la enfermedad. Desde el respeto y desde la admiración. ¿Qué está pasando? Solo hago ver parejas que mueren por faltar al compromiso, por haber perdido la pasión o porque dejaron de ser compañeros un día. Hay errores comprensibles, decisiones comprensibles. Amaros a vosotros por encima de todo, pero si tenéis amor de verd...

Lugares

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Los lugares más simples son los que más cosas esconden. Es tan sencillo como recurrir a tu imaginación y dejar los vaivenes del día a día para centrarte en ver lo bello, en comprimir todo el arte del ecosistema que te rodea. En cerrar los ojos y sentirlo. Sentir que estás, que sigues ahí. En ese lugar capturado por tu objetivo, y a la vez tan libre como para existir y ni saber que existe. Ese lugar tan lleno de vida y a la vez tan quieto dentro de una fotografía. Solo hay que verlo y capturarlo. Guardarlo dentro de tu cámara y tu memoria. Para no perderlo o por si, algún día en un arrebato de libertad, quieres volver a él. Y perderte. Hasta encontrarte. Hasta que no te encuentres y te de igual. Porque el lugar va a cambiar para cuando vuelvas. El color del cielo será diferente. Habrá pájaros diferentes sobrevolando la ciudad. No entenderás qué ha cambiado porque la que habrá cambiado serás tú.