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Mostrando entradas de septiembre, 2017

Gente

Sola, otra vez. Miro a un lado y están mis principios, Miro al otro, y está mi criterio. En medio solo estoy yo, llena de sentimientos e imperfecciones. A veces me pregunto si la gente merece mi presencia o si soy yo la que merece la soledad. Y no encuentro respuesta. No necesito mucha compañía, solo un par de valientes que se sienten a mirar las olas conmigo. La herida se va haciendo más grande que no implica ser más débil. Solo que te acostumbras a dormir con tiritas, y con un poco de alcohol en la mesita de noche para desinfectar todas las palabras que se quedaron ahí clavadas. Y ya solo esperas un poco de verdad envuelta en caras nuevas; o al menos esperas no acumular más mentiras y traiciones en la mochila. 

De noche

Cuando la noche se cierra, se quiere despertar, cuando duele, cuando arde, y se enfría. Horas muertas, luna, paz, sueño, mantas. Cuando se escapa, cuando suena música de fondo y se ve más bella, cuando el amor se lo hacen a ella, y se encuentran. Cuando la noche se rie de nosotros, por dejarnos ciegos y a la vez mostrarnos lo más bello. Estrellas, miradas, galaxias, una voz en tu oido susurrando, un bebé dormido. Cuando ella se enciende, todo se apaga, para estar aquí jugando con las palabras, rota, arreglada, siempre te acoge porque siempre se está solo cuando aparece, aunque se esté acompañado. Por las noches nacieron las mejores canciones, las mejores reconciliaciones y los peores adiós. Inspira. Inspira a sentir de una vez. Porque sí, porque como ella no hay nada.

Contradicciones

Voy por la vida corriendo, de un lado para otro, sin parar. Por eso no necesito ni unos pechos enormes, ni un trasero prominente. Solo necesito dos piernas para dejar correr mi electricidad. Y hacer que salten chispas por el mundo. Dos brazos para hacer malabares con el tiempo, y escribir miles de historias más. Me gusta todo lo pequeño porque es más fácil de sobrellevar. En cambio, en lo espiritual siempre me gustó la grandeza. Hay quien dice que soy contradictoria, que necesito la calma tanto como la jauría de sentimientos recorriéndome entera, y yo digo que si pierdes el norte siempre te quedará el sur, y que las canciones salen mejor de noche que de día, y que sigues siendo tú el que dirige tus contradicciones. Porque hay veces que se convierten en necesidad, para poder sentirte vivo. Para poder ser tú.