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Mostrando entradas de 2018

Traga, joder, traga

No se trata de buscarte en otras pieles se trata de salir de una cama, por una vez, sin tu recuerdo a las espaldas. Que no me pesen las ganas de follarte lento, que no me destrocen otras miradas, no necesito más negativas en este trago. Las sábanas escupen sudor, mentiras por cada rincón, y es que si tu no eres el que me agarra, no se nada del amor. Intenté pararte en aquella estación, te pedí que no te fueras, con las cosas de verdad, mi amor, no se juega. Te hablo de los orgasmos fingidos, de todos los besos que no son tuyos, aunque un poco sí, todos son un poco tuyos, me firmaste en los labios, con esa tinta manchada de para siempres. No te echo de menos, solo abre las piernas y cierra los ojos, hay más de una forma de decir te quiero. A veces siento que no volveré a hacer el amor, hasta que no seas tú el que me arañe las entrañas. No hay paraíso más alto que tus manos acariciando mis pies, impulsando mi vuelo hasta el más caótico olimpo. Lléname...

Echarnos de menos

A veces me pregunto qué es echar de menos. Hay noches en las que te paras a pensar. En las que la luna te mira diferente. En las que las palmeras bailan con el viento. Y piensas. Qué es echar de menos. Cuando tenemos a una persona a nuestro alcance, nunca pensamos en su falta. Pero siempre llega el momento en que lo notas. Como se escabulle entre la ausencia. Entre las noches de almohada y pesadillas. Notas como se mete en el pecho y no se va. Esa sensación de pérdida. De añoranza. El café te sabe diferente sin sus buenos días. Los atardeceres pierden ese brillo. No hablo del color, ni la forma. Ese brillo. Esa cosa especial que solo tenías cuando aparecía. Hablo de los orgasmos sin su nombre. Sin sus manos entrelazándose con tu pelo. Ya no está.  Ya no hay cartas en el buzón. Ni ilusión por las esquinas. Simplemente se fue. Se escapó de tu vida como si tuviese permiso.  Esa sensación de estar por las nubes, puesto hasta arriba. Con su sonrisa clavada en la retina. C...

A veces

Los recuerdos a veces te paran. A veces y solo a veces conseguimos encontrar la fe en historias pasadas. No sé si somos una vida o somos un instante. A estas alturas de mi melodía, ya no sé nada. Ojalá el tiempo perdone, y ojalá que por todos los dioses seas tú quien reflexione. Porque a veces y solo a veces, la vida cambia de lugar los renglones. Nadie encuentra nada en el todo, pero de todo se aprende y aprender a perder no es para nada fácil a veces. Créeme cuando digo que la paz no se encuentra en la magia sino en la temeridad cuando sobrepasas la tormenta y te vienen las ganas de levitar. Que hay situaciones que te hacen cambiar que no hay nada más humano que las ganas de amar Y no hay nada que nos haga más falta que aprender a amar la soledad. Somos lo que proyectamos lo que nos gustaría besar proyéctame viva y tendrás mucho que ganar. Ahora todo me sonríe a cámara lenta como mis ganas de esperar, ya no tengo prisa, despacio, como se forjan las cos...