A veces
Los recuerdos a veces te paran.
A veces y solo a veces conseguimos encontrar la fe en historias pasadas.
No sé si somos una vida o somos un instante.
A estas alturas de mi melodía,
ya no sé nada.
Ojalá el tiempo perdone,
y ojalá que por todos los dioses
seas tú quien reflexione.
Porque a veces y solo a veces,
la vida cambia de lugar los renglones.
Nadie encuentra nada en el todo,
pero de todo se aprende
y aprender a perder
no es para nada fácil a veces.
Créeme cuando digo que la paz
no se encuentra en la magia
sino en la temeridad
cuando sobrepasas la tormenta
y te vienen las ganas de levitar.
Que hay situaciones que te hacen cambiar
que no hay nada más humano
que las ganas de amar
Y no hay nada que nos haga más falta
que aprender a amar la soledad.
Somos lo que proyectamos
lo que nos gustaría besar
proyéctame viva
y tendrás mucho que ganar.
Ahora todo me sonríe
a cámara lenta
como mis ganas de esperar,
ya no tengo prisa,
despacio, como se forjan las cosas de verdad.
Porque hasta las más guerreras
se cansan un día de luchar,
y no les queda otra que hincar la bandera
y firmar al fin la paz.
A veces y solo a veces conseguimos encontrar la fe en historias pasadas.
No sé si somos una vida o somos un instante.
A estas alturas de mi melodía,
ya no sé nada.
Ojalá el tiempo perdone,
y ojalá que por todos los dioses
seas tú quien reflexione.
Porque a veces y solo a veces,
la vida cambia de lugar los renglones.
Nadie encuentra nada en el todo,
pero de todo se aprende
y aprender a perder
no es para nada fácil a veces.
Créeme cuando digo que la paz
no se encuentra en la magia
sino en la temeridad
cuando sobrepasas la tormenta
y te vienen las ganas de levitar.
Que hay situaciones que te hacen cambiar
que no hay nada más humano
que las ganas de amar
Y no hay nada que nos haga más falta
que aprender a amar la soledad.
Somos lo que proyectamos
lo que nos gustaría besar
proyéctame viva
y tendrás mucho que ganar.
Ahora todo me sonríe
a cámara lenta
como mis ganas de esperar,
ya no tengo prisa,
despacio, como se forjan las cosas de verdad.
Porque hasta las más guerreras
se cansan un día de luchar,
y no les queda otra que hincar la bandera
y firmar al fin la paz.
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