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Traga, joder, traga

No se trata de buscarte en otras pieles se trata de salir de una cama, por una vez, sin tu recuerdo a las espaldas. Que no me pesen las ganas de follarte lento, que no me destrocen otras miradas, no necesito más negativas en este trago. Las sábanas escupen sudor, mentiras por cada rincón, y es que si tu no eres el que me agarra, no se nada del amor. Intenté pararte en aquella estación, te pedí que no te fueras, con las cosas de verdad, mi amor, no se juega. Te hablo de los orgasmos fingidos, de todos los besos que no son tuyos, aunque un poco sí, todos son un poco tuyos, me firmaste en los labios, con esa tinta manchada de para siempres. No te echo de menos, solo abre las piernas y cierra los ojos, hay más de una forma de decir te quiero. A veces siento que no volveré a hacer el amor, hasta que no seas tú el que me arañe las entrañas. No hay paraíso más alto que tus manos acariciando mis pies, impulsando mi vuelo hasta el más caótico olimpo. Lléname...

Echarnos de menos

A veces me pregunto qué es echar de menos. Hay noches en las que te paras a pensar. En las que la luna te mira diferente. En las que las palmeras bailan con el viento. Y piensas. Qué es echar de menos. Cuando tenemos a una persona a nuestro alcance, nunca pensamos en su falta. Pero siempre llega el momento en que lo notas. Como se escabulle entre la ausencia. Entre las noches de almohada y pesadillas. Notas como se mete en el pecho y no se va. Esa sensación de pérdida. De añoranza. El café te sabe diferente sin sus buenos días. Los atardeceres pierden ese brillo. No hablo del color, ni la forma. Ese brillo. Esa cosa especial que solo tenías cuando aparecía. Hablo de los orgasmos sin su nombre. Sin sus manos entrelazándose con tu pelo. Ya no está.  Ya no hay cartas en el buzón. Ni ilusión por las esquinas. Simplemente se fue. Se escapó de tu vida como si tuviese permiso.  Esa sensación de estar por las nubes, puesto hasta arriba. Con su sonrisa clavada en la retina. C...

A veces

Los recuerdos a veces te paran. A veces y solo a veces conseguimos encontrar la fe en historias pasadas. No sé si somos una vida o somos un instante. A estas alturas de mi melodía, ya no sé nada. Ojalá el tiempo perdone, y ojalá que por todos los dioses seas tú quien reflexione. Porque a veces y solo a veces, la vida cambia de lugar los renglones. Nadie encuentra nada en el todo, pero de todo se aprende y aprender a perder no es para nada fácil a veces. Créeme cuando digo que la paz no se encuentra en la magia sino en la temeridad cuando sobrepasas la tormenta y te vienen las ganas de levitar. Que hay situaciones que te hacen cambiar que no hay nada más humano que las ganas de amar Y no hay nada que nos haga más falta que aprender a amar la soledad. Somos lo que proyectamos lo que nos gustaría besar proyéctame viva y tendrás mucho que ganar. Ahora todo me sonríe a cámara lenta como mis ganas de esperar, ya no tengo prisa, despacio, como se forjan las cos...

Gente

Sola, otra vez. Miro a un lado y están mis principios, Miro al otro, y está mi criterio. En medio solo estoy yo, llena de sentimientos e imperfecciones. A veces me pregunto si la gente merece mi presencia o si soy yo la que merece la soledad. Y no encuentro respuesta. No necesito mucha compañía, solo un par de valientes que se sienten a mirar las olas conmigo. La herida se va haciendo más grande que no implica ser más débil. Solo que te acostumbras a dormir con tiritas, y con un poco de alcohol en la mesita de noche para desinfectar todas las palabras que se quedaron ahí clavadas. Y ya solo esperas un poco de verdad envuelta en caras nuevas; o al menos esperas no acumular más mentiras y traiciones en la mochila. 

De noche

Cuando la noche se cierra, se quiere despertar, cuando duele, cuando arde, y se enfría. Horas muertas, luna, paz, sueño, mantas. Cuando se escapa, cuando suena música de fondo y se ve más bella, cuando el amor se lo hacen a ella, y se encuentran. Cuando la noche se rie de nosotros, por dejarnos ciegos y a la vez mostrarnos lo más bello. Estrellas, miradas, galaxias, una voz en tu oido susurrando, un bebé dormido. Cuando ella se enciende, todo se apaga, para estar aquí jugando con las palabras, rota, arreglada, siempre te acoge porque siempre se está solo cuando aparece, aunque se esté acompañado. Por las noches nacieron las mejores canciones, las mejores reconciliaciones y los peores adiós. Inspira. Inspira a sentir de una vez. Porque sí, porque como ella no hay nada.

Contradicciones

Voy por la vida corriendo, de un lado para otro, sin parar. Por eso no necesito ni unos pechos enormes, ni un trasero prominente. Solo necesito dos piernas para dejar correr mi electricidad. Y hacer que salten chispas por el mundo. Dos brazos para hacer malabares con el tiempo, y escribir miles de historias más. Me gusta todo lo pequeño porque es más fácil de sobrellevar. En cambio, en lo espiritual siempre me gustó la grandeza. Hay quien dice que soy contradictoria, que necesito la calma tanto como la jauría de sentimientos recorriéndome entera, y yo digo que si pierdes el norte siempre te quedará el sur, y que las canciones salen mejor de noche que de día, y que sigues siendo tú el que dirige tus contradicciones. Porque hay veces que se convierten en necesidad, para poder sentirte vivo. Para poder ser tú.

Nos fuimos a Berlín (segunda parte)

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A la mañana siguiente nos levantamos y desayunamos en el buffet. Fue la única vez. Nuestra intención era comprar comida y comer en la habitación. Pero qué bien sienta comer todo lo que quieras por un rato. Cuando acabamos nos fuimos al metro y llegamos a Alexander Platz, nuestro punto de encuentro con la guía. Se llamaba Laura. En el grupo, todos éramos españoles  y conocimos a mucha gente. Empezamos la ruta por la ciudad, y a cada paso nos gustaba más. Iglesias, fuentes, edificios... Nos explicó la magnífica historia de la capital alemana, que da para mucho. Berlín es una ciudad que ha estado dividida muchísimos años y hoy aún está dividida en cierta manera. La guerra hizo estragos en su gente y en el espacio. Había monumentos dedicados a los judíos e iglesias católicas y protestantes. La famosa isla de los museos, canales, universidades, plazas, todo era una pasada. Una locura. Estabamos a -2 grados. Nuestra nariz no esta acostumbrada a respirar aire helado.  Volvimos...