Nuestro viaje a Holanda (segunda parte)
Utrecht superó nuestras expectativas. Las calles estaban llenas de gente. Había miles de establecimientos repartidos por toda la ciudad, solo se veían pequeñas cabezas debajo de tres chaquetones y cuatro pares de guantes. Hay que ir así a la fuerza, o te congelas de pies a cabeza.
Pasear por aquella ciudad fue algo único, veíamos canales de agua por todos lados, mientras llovía. Siempre estaba lloviendo.
Y los puentes... Puentes por los que pasear y besar, y sentir y mirar hacia abajo. Puentes que cruzan los ríos. Las casas estaban situadas a su alrededor, si el nivel del agua subiese se inundarían.
Borja nos enseñó la ciudad, vimos campanarios, iglesias, jardines, tiendas, toda la parte turística de la zona. Más tarde nos encontramos con Joey, nuestro segundo anfitrión allí en Holanda. El momento fue épico. En España saludamos dando dos besos pero allí se dan tres y como ambos sabíamos esa información yo fui a dar tres besos y él dos. Cosas de la vida.
Nos dirigimos hacia el famoso barco de Utrecht, una cafetería donde fumar marihuana está permitido. Entramos. En el aire estaba suspendido un fuerte olor a té mezclado con maría. Nos sentamos en una mesa junto con otros amigos españoles y echamos la tarde. A veces me sentía algo mareada por cómo se tambaleaba el barco pero estaba más ocupada traduciendo todo lo que oía. Creedme, es más complicado de lo que parece.
Por la noche jugamos a juegos de mesa y vimos películas, entre ellas 'quiéreme si te atreves', y ojo, que acerté el final.
Al día siguiente fuimos a un parque a pocas manzanas de nuestra casa. Estaba muy oscuro, hacía un frío increíble y estaba lloviendo. Imaginaos el miedo que pasamos. Pero al final obtuvimos la recompensa, tuvimos a cervatillos como Bambi a menos de cinco centímetros. También es bonito disfrutar de este tipo de parajes. Aunque casi no lo contamos. Cuando íbamos saliendo del parque las puertas empezaron a cerrarse. Un minuto más tarde y nos hubiesen dejado allí dentro.
Esa noche bajamos a casa de Karim, nuestro vecino de puerta. Montamos una minifiesta allí abajo con música y mucho baile. A las tantas de la madrugada nos fuimos a dormir, por la mañana íbamos a Ámsterdam...


Pasear por aquella ciudad fue algo único, veíamos canales de agua por todos lados, mientras llovía. Siempre estaba lloviendo.
Y los puentes... Puentes por los que pasear y besar, y sentir y mirar hacia abajo. Puentes que cruzan los ríos. Las casas estaban situadas a su alrededor, si el nivel del agua subiese se inundarían.
Borja nos enseñó la ciudad, vimos campanarios, iglesias, jardines, tiendas, toda la parte turística de la zona. Más tarde nos encontramos con Joey, nuestro segundo anfitrión allí en Holanda. El momento fue épico. En España saludamos dando dos besos pero allí se dan tres y como ambos sabíamos esa información yo fui a dar tres besos y él dos. Cosas de la vida.
Nos dirigimos hacia el famoso barco de Utrecht, una cafetería donde fumar marihuana está permitido. Entramos. En el aire estaba suspendido un fuerte olor a té mezclado con maría. Nos sentamos en una mesa junto con otros amigos españoles y echamos la tarde. A veces me sentía algo mareada por cómo se tambaleaba el barco pero estaba más ocupada traduciendo todo lo que oía. Creedme, es más complicado de lo que parece.
Por la noche jugamos a juegos de mesa y vimos películas, entre ellas 'quiéreme si te atreves', y ojo, que acerté el final.
Al día siguiente fuimos a un parque a pocas manzanas de nuestra casa. Estaba muy oscuro, hacía un frío increíble y estaba lloviendo. Imaginaos el miedo que pasamos. Pero al final obtuvimos la recompensa, tuvimos a cervatillos como Bambi a menos de cinco centímetros. También es bonito disfrutar de este tipo de parajes. Aunque casi no lo contamos. Cuando íbamos saliendo del parque las puertas empezaron a cerrarse. Un minuto más tarde y nos hubiesen dejado allí dentro.
Esa noche bajamos a casa de Karim, nuestro vecino de puerta. Montamos una minifiesta allí abajo con música y mucho baile. A las tantas de la madrugada nos fuimos a dormir, por la mañana íbamos a Ámsterdam...
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