Incontrolable

El amor no se busca. Ni se termina de encontrar. Va tan a lo suyo que no es posible atraparlo totalmente. Pero cuando te chocas contra él en la calle por accidente, sabes que no se va a ir. Aunque no esté físicamente.
La ilusión se sube por la garganta y quieres gritar. Gritar todo lo que amas la vida. Sin pudor. Cuando estás enamorado te conviertes en amor, desprendes amor y respiras el amor de la otra persona. De repente te cubre una atmósfera de felicidad que no eres capaz de describir.
De casualidad encuentras a la persona que te proporciona luz, alegría, suerte, rugidos en las mañanas. Placer, sueños y alma.Y un trozo de ella se quedará enganchada a tus cristales rotos. Se quedará unida a la tuya porque hacer el amor implica unirse. Unirse con todas las consecuencias. Para siempre. Trozos de ti se quedan por el cuerpo de la otra persona, tus palabras se entrelazan con sus oídos, y tus sueños se vuelven sueños compartidos.
El amor es algo parecido a la sensación que produce una ducha caliente en invierno, al trozo de chocolate de después de comer, a todas esas cicatrices que se cierran después de mucho tiempo. Esa persona es capaz de ser hogar, abrazarte en medio de la oscuridad y protegerte cuando tienes miedo. Puede volverse libertad cuando te hartas de los problemas, cuando quieres salir a la calle y perderte entre el gentío. Te acompaña cuando lo quieres todo y cuando no quieres nada.
El amor empuja, hace de guía para quienes perdieron su brújula. Hace que las personas cojas de corazón se echen a andar y se rehabiliten sobre la marcha. A tientas, o mirándose a los ojos. Quién sabe.
Los besos son la mejor medicina para curarse. Somos lo que damos, lo que esperamos recibir. Es así, es como tú quieres que sea. El amor perfecto no existe, pero lo perfecto a veces está donde menos te lo esperas. Se encuentra entre las personas más diferentes. Entre dos abuelos que coincidieron en un parque. Está cerca de una adolescente que da lecciones de vida a un chico mayor. Se filtra en un par de niños que están empezando a vivir. Se choca con la realidad de un hombre que no es hombre.

Es incontrolable.
Tan grande que asusta.
Tuyo, sólo tuyo.
Que remueve todo dentro de ti.
Solo necesitas cerrar los ojos.
Tu mente se empezará a trastocar.
Te sientes diferente.
Lo notas.
Puedes sentirlo.
Dar todo por alguien,
Y
Regalar tu tiempo, sin pedir nada a cambio.


El amor está donde quieras situarlo. Donde surja, donde nazca.
Entre las primeras palabras de este fragmento.
En tus acciones, en tus desvelos.
Está dentro de ti, pero eso, ya lo sabías.







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