Hablemos de tu ausencia


Andaba en solitario por aquellas calles, pensando. Diciembre ya calaba en los huesos, mis manos heladas metidas en el bolsillo, esperando el calor de tu aliento. El frío se vuelve cálido en tus labios, y cuando te alejas se queda en frío a secas. La extraña sensación de no tenerte al lado. Quizás solo pasen horas desde la despedida diaria, para envolverme de otras personas con las cuales no encajo enteramente y vuelvo a pensar en cómo sería ese momento contigo cerca. Realmente ya esta comprobado, sonrío solo de pensarlo. Y también se achica mi alma al ver que solo es un pensamiento. No se como has dejado tus huellas tan ancladas a mis sentimientos,  una noche sin tu compañía se vuelve áspera, tal vez ahora escribiéndolo es cuando me doy cuenta de la gran parte de mi que te llevas cuando no estás. Cuántas veces habré hablado del amor, de tus ojos y de mi cuando estoy contigo. Cuántas. Hoy es hora de hablar de tu ausencia, de esos pequeños momentos en los que te querría a centímetros, y en los que sin embargo, estás un tanto más lejos, quizás al otro lado de la calle, o en la otra punta del mundo, lejos, a mi pesar. Las personas notamos la ausencia cuando pasa el tiempo, y caemos en que hay alguien que falta, pero yo ni siquiera necesito el tiempo para notar la falta de tu espalda, donde escondo mis manos, para así entrar en calor cuando la lluvia, el frío, o la tormenta aparecen de golpe. No me hace falta que mi cerebro reaccione buscándote. Mi corazón ya lo hace sin darme cuenta. Es una tristeza pequeña, un vacío lleno de ti. Jamás pensé enamorarme de un amor puro de verdad, ¿y sabes que? Hasta estoy enamorada de tu ausencia, porque me hace visualizarte, y disfrutar el doble de cada momento, como cuando te aproximas por fin a mi después de largos minutos mal contados sin tu olor. Qué estoy haciendo, me estoy perdiendo, me estoy volviendo loca, pero supongo que no me importa. Ahora me paro en seco frente a nuestros columpios, o cualquiera de los miles de sitios en los que hemos estado y me siento.

Hablo a solas con la luna a oscuras, le cuento mis secretos, le hablo de tus dientes sonriendo como sinónimo de mi felicidad, intentando ocupar tu lugar, pero ni ella puede, nadie puede. Tantas veces le he hablado de ti, que estará cansada de oírme suspirar, de verme echar miradas al tiempo, tranquila, mirando al cielo esperando la hora de volver a casa.

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