Vida

La vida es un continuo sí y no. La vida es lo que pasa mientras estás esperando. O algo así. Una frase que leí hace un tiempo y que me repito muy a menudo.
La naturaleza. Los sueños en la tierra, la lluvia confundiéndose con lágrimas en una noche de verano. El romanticismo de los que juraron que nunca se enamorarían. Las locuras que hacen los más cuerdos. La vida son los orgasmos entre horas. Y dejar el trabajo para más tarde. La vida son todos los gritos que se quedaron mudos. Y los dulces que te comes justo antes de cenar.
La vida es mucho más. Es energía. La que liberamos y la que recibimos. La luz de las almas que brillan en la oscuridad. De las que están en peligro de extinción. La vida es la risa de un niño cuando deja de llorar. Son los susurros del viento en mitad de un prado. Las flores. La inspiración.
La vida sueña con ser un sueño. Se ríe porque todos somos niños en una función de teatro. Sorprendidos al ver los huracanes, las estrellas y las curvas que dibujan las velas en la mujer que amas. Sabe más que nadie. Fluye entre nuestros vacíos para llenarnos de nuevo. Es amiga de la libertad y aún no ha perdido la fe. La vida está en la elegancia de los elefantes, y en las playas más recónditas del planeta. Navega con los piratas, y juega con las nubes para hacer formas extrañas.
La vida se estremece ante la barbarie de nuestra especie. Y gime de emoción cuando ve la belleza que surge cuando nos convertimos en amor.

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