Nuestro viaje a Holanda (tercera parte)




Tras unos días por Utrecht, nos decantamos por coger el tren e ir a Ámsterdam. Una de las cosas que más me llamó la atención es lo fácil que se mueve uno por los famosos Países Bajos. El billete nos costó 10 euros. Hay gente que va cada día a Ámsterdam a trabajar desde Utrecht.
Prosigamos. Nos levantamos y después de comer como os he dicho fuimos hacia la estación de trenes. Los trenes son lo más cómodo, hay wifi e incluso servicios dentro. Llegamos casi en una hora o dos no recuerdo bien y se hizo la luz. Nos adentramos en una ciudad abarrotada, con el cielo gris y una atmósfera propia de la capital. Vimos grandes edificios, y muchos canales. Primero entramos al Sex Museum, que como indica el nombre, estaba repleto de escenas de sexo. Fue divertido.
Continuamos andando, lo que veían nuestros ojos era una pasada, comercios, plazas, trenes, museos... Compramos tazas y souvenirs en tiendas típicas de regalos, y los dependientes justamente eran españoles. Fue toda una coincidencia y estaban encantados de poder hablar en su lengua materna por una vez. Más tarde fuimos a merendar a un establecimiento dedicado solo a la Nutella. Fue una de esas meriendas épicas. En cuanto salimos fuimos al barrio rojo. Caminamos mirando los escaparates, y ya os imagináis lo demás. Mujeres expuestas como si de muñecas se tratasen. Exhibiendo casi todo el cuerpo para atraer a los clientes. Realmente descubrimos un país liberal. En el que la marihuana y la prostitución eran totalmente legales. Incluso fuimos testigos de una escena que nos dejó boquiabiertos. Una de las prostitutas salió con una botella en la mano y se la tiró a un turista a la cabeza, parecía que el suso dicho se había pasado por alto las normas. Estaba prohibido hacer fotos. Igual que en cualquier otro trabajo ellas piden respeto. Después de un largo día de descubrimientos y con la noche cubriendo el cielo nos fuimos de nuevo hacia la estación. Cuando llegamos a Utrecht preparamos la maleta y pasamos una noche tranquila viendo pelis y charlando. A la mañana siguiente fuimos al aeropuerto y entregamos nuestro billete de vuelta a casa.






































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