Soy poeta

Quiero enseñarte la poesía por los vellos que soy capaz de levantar,
quiero rugir como lo hace un león antes de matar,
de un bocado en el cuello, o uno pequeño en el paladar.
Los poetas somos sabios locos de las palabras, que hacen magia con los dedos.
 Dedos esculpidos por azahar y alguna que otra fragancia,
de algunas personas que se quedaron ahí, clavadas.
Sin permiso, sin estancia.
 Hacemos rimas con las casualidades,
 hacemos versos bañados de sed humana,
soledad cómo quieres que te aguante,
si me acompañas como al faro el vigilante.
Somos uno, somos dos unidos, quién sabe.
Tal vez carbón tal vez diamante.
 Mezclas de fuego y pólvora, ruido y silencio, Lorca y Góngora,
 explícame como dejar de explotar los dedos que tanto tocan,
 como dejar de cuidar lo que mi alma añora.
Te verso despacio, te formo con delicadeza, te beso las manos, te alivio la cabeza.
 Piensa sintiendo, amor con sabor a mora,
tan dulce con azúcar y tan amarga con otras.
 Sabes del infierno porque has ardido en mis letras,
conoces todas mis historias empañadas de violetas,
que no hacen otra cosa que recordarme que soy así, imperfecta.
Haré el amor con el desconocido que quiero seguir conociendo,
 me fundiré con las ansias en tu pecho,
 escribiré la vida en un beso,
con sabor pero sin sexo.
Porque la ventana sigue abierta, si quieres subir Romeo,
habrás de encontrarte con Julieta,
 exenta de vida, de voz y de palabras viejas.
Cómo sabe un poeta, que audaz resulta en ocasiones concretas,
 cuando quiere robar un alma, y ésta se queda quieta.
Bonita oportunidad de cazarte,
sin mas cadenas que el amor que me sale darte,
por la lluvia de mis ojos y las olas de mi estómago, no pude dejarte,
aunque la soledad viniera a buscarme.
Cuando un corazón se llena, algunas clavijas se parten.
Pero no era la hora de partir, de noche más no tarde,
 pues alargamos el tiempo como si fuese eterno,
alcanzando la madrugada con el sueño,
y las miles de historias que brizna el viento.
Soy poeta, anclada al mar de las letras,
con pasión y calma, la perfecta sinfonía de ésta, 
una triste carta.

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