Sol y Luna
El sol y la luna manteniendo su existencia dia tras dia sin quemarse, hasta el día del eclipse, cuando la luna se vuelve de un rojo pasión y el sol se pierde en un color negro como el corazón de un asesino.
La noche invade las calles ensombreciendo el dia, al igual que las personas cuando cambian de color o se apagan, dejan huellas de melancolía en el aire, que hasta el olor a tristeza es perceptible, o quizás solo los poetas lo consiguen percibir a través de miradas perdidas en palabras mudas.
EL sol y la luna son la pareja más perfecta que existe, dos astros alejados y a la vez necesarios para la supervivencia de todo lo terrestre. Solo se enfadan un par de veces al año, los cuales en cuestión de horas vuelven a la normalidad, girando y siguiendo el curso de la vida. En cambio los humanos son más imperfectos, se estancan, se cierran, se frenan ellos mismos sin saberlo. No saben que el amor más poderoso es aquel que avanza cada día, y que pese a los cambios de color, se renueve el aire de la habitación en busca de una solución nueva; con la que seguir girando alrededor de la cama medio deshecha y sonriendo, como la luna, cuando refleja el brillo provocado por el sol en el agua del mar. Sonrisas que llenan el alma, como sentarse en la orilla de la playa y ver esos destellos lunares en los ojos del amor de tu vida.
Astros y personas, tan diferentes que acabas encontrándoles cosas en común.
Y yo, persona insignificante en este inmenso caos llamado universo, me siento sol, radiante, con mi luna al lado, a veces más cerca, a veces más lejos, pero creando algo perfecto. Las miles de estrellas de nuestro alrededor envidian nuestras miradas, y los poderosos destellos de pureza que al parecer nunca se acaban. Y que probablemente, nunca lo hagan por muchos años que pasen.
Uniones tan fuertes que son irrompibles. Cuando el sol yazca muerto, la luna se apagará para siempre, de pena, o de amor, pero muertos ambos al fin y al cabo. Porque aunque parezca mentira, por muchas personas increíbles que tengas a tu alrededor, solo una te da esa luz única que necesitas, simplemente unos ojos y una espalda a la que acariciar en invierno, y si esa persona se apaga o se difumina en el paisaje alejándose, todo tu mundo se viene abajo, ahí me sentiría luna, lúgubre ante una despedida insoportable.
Luna y Sol, Ying y Yang, día y noche, antes y después, tu y yo, parejas unidas por dios sabe qué, que pueden ir solas pero que quedan mucho mejor juntas.
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